Da igual que sea réflex o compacta, el sensor es el corazón de nuestra cámara, la meta de todo. Lo que hacemos para capturar una buena foto, desde el momento en que encuadramos hasta el momento del disparo, todo son acciones y pasos que persiguen un único fín: conducir la luz (la imagen) exterior hacia el sensor de la cámara.
El sensor de tu cámara es una especie de pequeño chip compuesto por millones de componentes sensibles a la luz, llamados píxeles. Esos millones de píxeles tienen que estar siempre a oscuras, y tan pronto como se les exponga a la luz ellos la capturan.
EL TAMAÑO IMPORTA
El tamaño del sensor determinará la calidad de la cámara y por consiguiente la de las fotos. Por tanto, cuanto más grande sea el tamaño del sensor, mejor.
Conviene que conozcas que el tamaño del sensor afecta, además de la calidad de la imagen, la distancia focal del objetivo. Cuando compramos un objetivo por ejemplo de 18-55mm y lo usamos a 18mm, en realidad sólo son 18mm si tenemos un Sensor Full Frame (el primero de la lista de arriba, el grandote). Si el sensor es más pequeño entonces la distancia focal real no será de 18mm sino mayor, a lo mejor de 27mm o por ahí, y así vamos, cuanto más pequeño sea el sensor, mayor distancia focal real obtendremos. Esto es un inconveniente si buscamos una fotografía de gran angular, pero es toda una ventaja si lo que queremos es un teleobjetivo de enorme zoom. Pues con un 200mm obtendríamos casi 300mm reales.
También, a mayor tamaño de sensor, menor profundidad de campo y por lo tanto podremos destacar mas los sujetos sobre el fondo, siendo el Full Frame el sensor más propicio para fotografía retratista. Hay otros sensores más grandes que el Full frame, como el de Medio Formato, pero creo que está al alcance de muy pocos y ni lo voy a tratar. Simplemente dejaros este esquema como referencia.
Es por eso que las cámaras compactas con zooms enormes aprovechan el pequeño tamaño del sensor para alcanzar cifras que de otra manera serían imposibles (de momento). Mucho Zoom, poca calidad, podríamos afirmar.
Y como todo es relativo, eso no es bueno ni es malo. Como siempre todo depende de nuestras necesidades personales. En nuestro caso, si queremos hacer fotografía con mayúsculas, debemos ir a sensor grande.
En general es preferible mucha profundidad de campo en fotografía de paisaje, arquitectura e interiorismo, así como en panorámicas, bodegones y macros. En cambio, requeriremos de poca profundidad de campo en retratos.
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